domingo, 28 de febrero de 2010

Un iceberg a la deriva

En un noticiero nocturno del fin de semana, me enteré de que un gigantesco trozo de hielo se desprendió de la Antártida y va a la deriva por el océano, con la posibilidad de afectar el clima en forma global.

Claro, un iceberg del tamaño de un país como Luxemburgo es un tremendo bloque de hielo, que tiene la posibilidad de alterar las corrientes marinas, los niveles de salinización y otros efectos sobre los sistemas ecológicos. Aunque algunos han sugerido, temerosos, que ésta es la confirmación del inicio de la profecía del fin del mundo (2012), éste no es el único trozo de hielo que se ha desprendido del continente congelado, ni siquiera es el más grande.

Para pasar una noche tranquila, y para olvidarse de estas amenazas planetarias apocalípticas, recomiendo un coctel llamado Martini Iceberg. Hay que hacer cubos de vermut extra seco congelado. En la porción deseada de ginebra, usualmente de unas 2 onzas (pero pueden ser más), luego de agitar en coctelera con hielo y filtrar en una copa apropiada, se deja caer el cubo de vermut (el iceberg) y se adorna con una aceituna verde con hueso.

Si su preferencia es por el martini con vodka, la receta es igual, algunos creen que no hace falta agitar vigorosamente la vodka, que puede removerse suavemente con hielo, mientras que la ginebra puede volverse un poco más aromática al sacudirla contra los hielos…lo cierto es que la vodka, como lo han escrito algunos famosos, siempre debe guardarse en el congelador, junto con el hielo. Su contenido alcohólico evitará que se convierta en hielo, fenómeno que sí le sucede al vermut.

Para los que gustan de su martini bien seco, la solución está en la velocidad de consumo: si se toma antes de que el iceberg de vermut se derrita, le parecerá bastante seco. No tanto como le gustaba a Churchill: su receta sugería que la cantidad de vermut ideal era simplemente poner la botella de vermut frente a la copa llena de ginebra.

Si lo toma suficientemente rápido, no sólo se parecerá a un martini idealmente seco, sino que comenzará a dejar de preocuparse por el iceberg gigante que se acaba de desprender de la Antártida.

Si toma dos de éstos, o incluso un tercero, dejará de importarle la colisión inminente con el iceberg gigante, aún si vive en Australia o en la Patagonia, destinos más probables para el amenazante bloque de hielo.

¡Salud!

jueves, 7 de enero de 2010

Manizaleños

En estos días de Feria de Manizales, oí en una sección de noticias triviales (1) a una modelo/periodista que hablaba reiteradamente de los «manizaleños» gozando de su fiesta.
Horrorizado, pensé que la presentadora había errado el gentilicio y que el apropiado era «manizalita». El equivocado era yo, como pude confirmar en mi diccionario de gentilicios (ver columna de fuentes de palabras a la izquierda). Pudo más la silicona que la verbofilia...


(1) En los noticieros locales es común que haya una sección de lo que yo llamo «noticias culas» (2), en las que se presentan reseñas de reinados de belleza, chismes de farándula y «notas patrocinadas» de claro tinte comercial (3). Algunas de las presentadoras de estas secciones han sido también modelos o reinas de belleza, por lo cual no sorprende que las mismas presentadoras hagan alusión a las decenas de reinados que se llevan a cabo en Colombia. Es tal la variedad que es fácil suponer que casi cualquier actividad puede convertirse en excusa para poner a desfilar a bellas mujeres de éste y otros países, pues algunos de estos reinados son internacionales.
Fuera del obvio reinado del café (aunque soy cafeinómano declarado, declaro que no tengo relación comercial ni conflicto de interés con la organización de este magno evento), hay otros reinados vegetales, como el del plátano, la ciruela, el millo, la palma amarga, el dividivi, el maíz, el mango, el chontaduro, la papa, la caña de azúcar, el arroz y el guandú; los hay minerales, como el de la sal, el carbón y la esmeralda; hay por lo menos tres ritmos musicales engalanados con reinas de belleza (joropo, merecumbé y bambuco), pero curiosamente escasean los relacionados con el reino animal, como el reinado de los flamingos, el de la mojarra lora y el de la ganadería, siendo este último una combinación infortunada de exhibiciones de ganado y mujeres.
Sin importar las características fenotípicas o los desaciertos de las candidatas, es común que logren reconocimiento por sus dimensiones (una revista local publicó recientemente un artículo sobre el orgullo de una candidata acerca de la controvertida talla de sus caderas), por su retórica (pocos colombianos se perdieron de la declaración de una representante de la belleza sobre su apreciación de si el hombre complementa a la mujer -¿o era al hombre?) o por su dominio de las lenguas extranjeras («ai am felicing de estar in cartageinin hilton» es la desfachatada versión de una de estas niñas que se jactaba de poder expresarse con fluidez en inglés). Aunque no lo justifica, mi prejuicio acerca del yerro de una presentadora puede explicarse por el nivel de profundidad de la sección de noticias que estaba viendo. Un prejuicio, al fin y al cabo, es siempre un exceso que tiene una connotación despreciativa.

(2) culera. Algo insignificante. Diccionario de Colombiano Actual de Francisco Celis Albán.

(3) Siempre me ha llamado la atención que los noticieros locales puedan tener secciones económicas, deportivas o de interés general que son patrocinadas por la empresa privada. No conozco las funciones de la controvertida Comisión Nacional de Televisión, pero imagino que regular la distribución de las transmisiones de los programas en los diferentes horarios y las tarifas publicitarias en esos mismos horarios sean algunas de ellas. No sé quién se beneficia de los espacios comerciales, si la programadora o el noticiero en el horario correspondiente, o ambos. Tampoco tengo idea de si el noticiero «dueño» de un horario pueda o deba cobrar además por esas notas patrocinadas, o si reparte esas tarifas con algún ente oficial. ¿Recibe la Comisión una comisión?

domingo, 8 de noviembre de 2009

gasoma o compresoma

Término usado para referirse a una compresa quirúrgica olvidada en el interior del cuerpo, luego de una intervención. Su terminación «oma» hace referencia al sufijo griego con el que se denominan las masas de diverso origen, y parece tener sentido semántico, dada su común presentación como un absceso o seudomasa. Se usa la variante gasoma para referirse a una gasa quirúrgica, usualmente de menor tamaño. Ninguno de los dos términos ha sido aprobado aún por la Real Academia Española, aunque he sabido de fuente directa que, desde hace unos cinco años, por iniciativa de la Real Academia Nacional de Medicina, en ese entonces bajo la dirección académica de Hipólito Durán, se conformó una comisión de expertos para elaborar un diccionario terminológico de medicina, empresa lexicográfica de gran magnitud, que seguramente permitirá tomar una posición «oficial» acerca de ésta y otras cuestiones semánticas.

Las gasas y compresas que se usan en los quirófanos deben estar marcadas con hilos opacos que permiten su detección radiográfica, siempre y cuando se cumpla con la norma sugerida de no usarlas en ningún vendaje externo. Sin embargo, como suele suceder con las normas que son dictadas por la lógica y no impuestas como obligatorias, no resulta raro encontrar gasas con hilos opacos en las radiografías de pacientes con vendajes ortopédicos y de otro tipo. En algunos casos, la presunción de que una gasa con marca opaca se encuentra en un vendaje puede posponer el diagnóstico de que se trata de un olvido quirúrgico.

En inglés, se ha acuñado el término gossypiboma, que algunos ingenuos consideran como relacionado con la palabra gossip o chisme, por los comentarios que pueden generarse luego de una complicación iatrogénica como ésta. Sin embargo, su etimología es más compleja: se basa en el nombre genérico del algodón (gossypium) y en el término suajili que significa escondite (boma). Con una etimología tan contundente, no sería descabellado considerar la castellanización a «gosipiboma», aunque probablemente no sería fácil diseminar su uso, y mucho menos remplazarlo por compresoma o gasoma, ampliamente difundidos en español. Estos últimos términos también superan en frecuencia al más genérico «textiloma», que incluye al algodón y otras fibras. Hay traductores y lexicógrafos que son de la opinión de que «gosipiboma» no es aceptable pues su etimología resulta demasiado oscura para cualquier hispanohablante.

Algunos de estos mismos expertos son los que han propuesto que un término de origen africano occidental, cuyo alfabeto no se parece al latino y que llegó al español a partir de una transliteración del inglés, pueda ser castellanizado sin mayores preocupaciones acerca de lo remoto de su etimología. Me refiero al término del idioma Ga de Ghana, que fue transcrito como kwashiorkor, cuya grafía propuesta en español es cuasiorcor.

(La transliteración es el proceso mediante el cual se pueden transformar los signos de un sistema de escritura a otro, para hacerlos entendibles por quienes desconozcan el idioma original. Por citar un ejemplo, del alfabeto cirílico ruso transformamos las letras Д y Л a nuestras D y L, respectivamente).

Como nota curiosa, se conocen como «retención» de gasa (o de otros materiales) a los casos de «compresoma», un eufemismo que para algunos sugiere un intento por trasladar la responsabilidad a la víctima, como si de alguna manera hubiera existido intencionalidad del paciente al «retener» el olvido médico. También se le ha llamado «granuloma» a «cuerpo extraño», por la reacción, no siempre granulomatosa, que conlleva dicho olvido, que no siempre resulta tan «extraño».

La Real Academia Española acepta el tecnicismo «oblito», del latín oblitus, ‘olvidado’, con la posibilidad de especificarlo como un oblito textil, como el «compresoma» o «gasoma» que inspiraron esta nota, o un oblito metálico, cuando el olvido tiene forma de pinza, tijera u otro instrumento. Por otra parte, «oblito quirúrgico» parece redundante, pues precisamente hace referencia a objetos «olvidados» (no retenidos a propósito) durante una intervención quirúrgica. El latín, considerado como una «lengua muerta», por cumplir con el requisito de no tener hablantes nativos, sigue siendo fuente de inspiración para acuñar términos médicos. Aunque no es común encontrar médicos que lo dominen, sigue pareciendo que un término creado a partir del idioma oficial de la iglesia católica sea «etimológicamente correcto».

Cuando accidentalmente (no necesariamente por olvido) se queda un fragmento de un catéter o de una guía en una estructura vascular, lo llamamos «cuerpo extraño». Para estos casos, los radiólogos tenemos codificado un procedimiento de «extracción percutánea de cuerpo extraño intravascular», término usado para describir un intento por corregir una iatrogenia o un error propio o de otros. Ojalá que una sección como ésta logre motivar a algunos a extraer los términos «extraños» de nuestro lenguaje.

Texto enviado a la Revista Colombiana de Radiología, para inaugurar una sección ocasional en dicha publicación, llamada Sala de redacción, en la cual se pretende incluir comentarios semánticos, gramaticales u ortográficos sobre algunos términos médicos o técnicos que encontramos comúnmente en la jerga médica oral o escrita en español. En Sala de redacción también se discutirán algunos problemas de traducción, el uso de neologismos, etimologías, usos indebidos y sugerencias para una mejor comunicación entre colegas y con nuestros pacientes.

jueves, 9 de julio de 2009

De la fauna y la flora en el mundo de las sombras (bestiario imaginológico).

El mundo médico ha sido infiltrado por los mitos, leyendas y relatos de diferentes culturas. Las descripciones semiológicas incluyen diversos personajes, animales, monstruos y embrujos, que hacen que las manifestaciones de las enfermedades resulten asociadas a historias pintorescas o fantásticas.
Algunas manifestaciones clínicas se basan en la descripción de recursos imaginarios o de oficios reales, originados en la literatura universal o en la cotidianidad. El lupus eritematoso hace alusión directa a un mamífero carnívoro (Canis lupus). El síndrome de Pickwick sugiere un cierto conocimiento de los escritos de Charles Dickens. El homúnculo de Penfield y Rasmussen, la rodilla del predicador (que en el mundo moderno es más común en un oficio menos elevado, el de instalador de alfombras), el árbol de la vida, el hocico de tenca y la maldición de Ondina parecen exigir al gremio médico un cierto grado de cultura, además de conocimientos de mitología (grecorromana y germánica, entre otras), biología y zoología.
El que estas denominaciones hayan logrado un lugar en la semiología indican un soprendente grado de libertad literaria, para una rama de la ciencia que predica el uso de la evidencia sobre el de la imaginación.
Sin embargo, no es cierto que sea necesario saber el origen de estos especímenes para reconocerlos en la práctica. Muchos colegas desconocen el hecho de que la definición de tenca es tan amplia, que hace alusión a especies tan disímiles como un pez o un ave. Así, sólo hace falta saber que el hocico de tenca parece guardar alguna similitud con el cuello uterino, aunque tengamos que imaginar cómo es el resto de ese animal. Tampoco es necesario conocer el mito de Medusa para reconocer su cabeza en el abdomen de un paciente cirrótico (caput medusæ). Ni hace falta saber que nadie nunca maldijo a Ondina (nombre francés de la sirena) o que el dios Amón se representa con la imagen de un carnero, de donde proviene la analogía del cuerno (Cornu Ammonis), pequeña pero muy importante región del cerebro, que además recibió, de parte del anatomista Giulio Cesare Aranzi, el nombre de otro animal, el hipocampo, que hoy asimilamos al pez disfrazado de caballo (Hippocampus ingens).
La imaginología, que no deriva su nombre de lo imaginario, sino de las imágenes, no es una excepción al uso de este recurso, hasta el punto de que se puede recopilar un verdadero bestiario, lleno de representantes de la flora y la fauna, así como otros ejemplos que, sin pertenecer a la biología o a la zoología, terminan siendo parte del mundo de las sombras, por donde deambulamos cómodamente los radiólogos. Por tratarse de seres u objetos que parecen tener vida propia, no es ilógico que esta costumbre trascienda las barreras idiomáticas. Así, encontramos analogías diversas para describir signos multilingües en las diferentes modalidades de imágenes.
Los árboles sirven de analogía perfecta para la descripción de estructuras vasculares y bronquiales. No importa si el árbol ha crecido tanto como para que sea necesario cortarlo (árbol podado), o si se trata de una alusión primaveral (árbol en gemación). Los conos o piñas de los pinos, así como el uso de estos árboles en las festividades navideñas, sirven para describir las trabeculaciones de la vejiga neurogénica, aunque su uso sea algo más común en inglés (pine cone bladder).
El alimento preferido de un interesante mamífero carnívoro convertido en vegetariano, se usa para describir la apariencia de las vértebras de los pacientes con avanzado compromiso por espondilitis anquilosante (columna de bambú). Por supuesto, me refiero al oso Panda (Ailuropoda melanoleuca), cuyo seudopulgar (realmente un sesamoideo radial más prominente que el encontrado en otras especies de la superfamilia Canoidea, que incluye a los osos (Ursidæ), perros (Canidæ), mapaches (Procyonidæ) y comadrejas (Mustelidæ)), ha sido objeto de extensas disertaciones por naturalistas.
El compromiso óseo de la enfermedad de Paget se ha comparado con una hoja de pasto; los tréboles se han usado para describir cráneos germánicos (Kleeblattschädel) y duodenos enfermos.
En algunas malformaciones craneocervicales, el cerebelo puede adoptar la forma de un fruto tropical (deformidad en banano). Los frutos del bosque, que en inglés se pueden recopilar en el término berry, sirven también para describir diferentes tipos de lesiones.
La apariencia de lirio marchito (drooping lily) es, por lo menos, bilingüe. Lo mismo pasa con el grano de café con el que se compara, en español y en inglés, el vólvulus del intestino grueso. En cambio, parece más común la descripción en inglés (incluso sin traducción al español) del abdomen arrugado que recuerda a una ciruela pasa (prune belly) en el síndrome descrito, entre otros, por los estadounidenses J.F. Eagle (águila-Aquila chrysætos) Jr. y G.S.Barrett.
El algodón puede producir «manchas» en los pulmones que representan la ocupación del espacio aéreo alveolar por líquido o secreciones variadas.
Un limón puede tener un matiz dramático, si se refiere a la forma que adquiere el cráneo en la ecografía del óbito fetal. El listado de plantas en este bestiario incluye pequeñas semillas (grano de millo), bulbos laminados (bulbo de cebolla- Allium cepa) o ramas (leño verde y corteza de arce, que, curiosamente, nada tiene que ver con la orina en miel de arce).

Los batracios no son el mejor ejemplo de belleza en el mundo animal. Así, un feto con aspecto de sapo anuncia una malformación incompatible con la vida, la anencefalia.
La mandíbula de un ave se ha usado para describir lesiones en tripas y rodillas (pico de loro-Amazona æstiva), aunque también le damos forma alada a la escápula. Un efecto secundario de la traducción, solo reconocido por los más avezados traductores, es que puede inducir a la transmogrificación de las especies: el edema pulmonar, que se distribuye en forma de alas, es descrito en inglés por su semejanza con las de un extraño mamífero volador (bat wing), mientras que en español se convierte en las de un insecto (alas de mariposa). Hay además una especie de metamorfosis a través de las especialidades, cuando la mariposa pasa de la neumología a la ortopedia (fragmento en mariposa, vértebra en mariposa). Algo similar ocurre con los cálculos no matemáticos, que en español llamamos coraliformes, aunque en inglés recuerdan la cornamenta de los ciervos (staghorn).
El término steinstrasse (calle de piedras) da cuenta del origen bávaro de la litrotripsia extracorpórea, precisamente la causante de esa calle, (que puede ser de tres tipos, de acuerdo al tamaño de las piedras). En inglés se ha conservado el término alemán, el cual resulta más poético que su traducción más técnica al español por calle litiásica (en cuyo caso prefiero calle o camino de piedras, que no es lo mismo que una piedra en el camino), divagación que me lleva por un camino empedrado, que podría pasar por el estómago en cascada, pero que al llegar al pulmón anglo parece perder la cordura, para llamarse crazy paving.
Al salirme del ámbito de la zoología, me encuentro en las imágenes con ingredientes o amuletos que bien podrían pertenecer a la culinaria o a la hechicería (artes que pueden ser consideradas hermanas): linguini, manzana mordida, cáscara de naranja, cáscara de huevo, panal de abejas, gota de lágrima, palomitas de maíz, herradura, tres invertido, sal y pimienta, tallo de apio, garras y dedos de araña (cómo no, la aracnodactilia). De ahí, es fácil el paso a los objetos comunes, como el bastón de pastor y el corbatín, el acordeón, el huso, los dedos de guante, el rosario, la rueda dentada, la diana, el collar de perlas, la pila de monedas, el asa de balde y el frasco de Erlenmeyer, interesante ejemplo de un doble epónimo, en el cual se hace alusión a la forma del recipiente de vidrio cuyo nombre honra a su inventor, el químico alemán Richard August Carl Emil Erlenmeyer, para describir la forma que adopta el fémur en varias enfermedades, como la descrita por el francés Philip Charles Ernest Gaucher.
Algunos objetos son menos comunes, y pueden tener significados mitológicos o históricos, como el arco de Cupido, el cáliz y el gorro frigio, mientras que otros nos regresan a lo cotidiano, lo comestible o lo armamentario: la caja de cartón, la bota, el muñeco de nieve, la dona o rosquilla, el huevo de costado, la cimitarra y el mango de revólver.
Hay signos cuyos nombres difícilmente podrían asociarse a monstruos o bestias, pero que conservan un cierto aire de misterio: del japonés viene la nube de humo (moya moya) y del inglés crescent cambiamos en español de fase lunar, pues no traducimos creciente (o menguante), sino media luna; también permitimos el uso de alusiones climáticas, como la tormenta de nieve y el sol naciente.
Hay analogías que resultan infortunadas para una especialidad que se basa en lo que percibimos con el sentido de la vista: el ciego, los puntos ciegos, los estudios doble-ciego…

Si los hongos pueden formar pelotas, las células pueden adoptar forma de hojuelas de avena y los huesos pueden ser apolillados.
La leyenda de Aquiles nos regresa al bestiario y nos recuerda las hazañas del héroe de la Guerra de Troya y su débil talón. Otra lesión de la extremidad inferior hace referencia a la anatomía del ganso (Anser anser), específicamente a su pata (pes anserinus), aunque también hay un signo que recuerda su cuello, así como uno que se refiere al cuello de otra ave, el cisne (Cygnus olor).
No podía faltar la fiel mascota: del perro (Canis lupus familiaris) imaginamos sus orejas en la pelvis o lo decapitamos para describir la espondilolistesis.
Y sigo con el reino animal: la corva, que no viene de cuervo (corvus), es en inglés una ternera (calf). Nuestra médula espinal termina en forma de cola de caballo (cauda equina). Un corte transversal del cono medular puede recordar a un cangrejo (Liocarcinus vernalis, entre otros) o a una marca comercial de automóviles provenientes de Alemania (Volkswagen).
Un esófago puede tener apariencia felina, mientras que la dilatación de los espacios perivasculares pueden darle a los cerebros un aspecto atigrado (Panthera tigris).
La característica fenotípica representativa de un mamífero del desierto puede ser la mejor forma de describir un riñón humano (giba de dromedario), pero el mismo riñón puede usarse para describir la apariencia que adoptan algunos órganos que no pertenecen al sistema genitourinario, cuando los describimos como reniformes. Mientras tanto, los úteros pueden tener cuernos o el aspecto de la cara de un ave rapaz (Tyto alba), los ojos de lechuza.
La temible víbora Naja naja puede hacer su aparición en la vejiga (cabeza de cobra), en forma de ureterocele.
La labor de tratar de completar la lista de este bestiario comienza a parecer tan divertida como interminable, lo cual me pone los pelos de punta (hair-on-end).
Los ojos de mapache (Procyon lotor) y el ratón cinematográfico (Mickey Mouse) se pasean libremente por el mundo de las sombras, como lo hace el codfish (Gadus morhua). Pero ¿qué es un codfish? ¿Se parece, acaso, al «pez teleóseo, de agua dulce, fisóstomo y de cuerpo fusiforme», que es como el DRAE describe a la tenca? No, simplemente se trata del bacalao.
Hay quienes hacen referencia al signo de las vértebras bicóncavas como boca de pescado, otros las llaman vértebras de pescado, mientras algunos más hacen referencia específica al bacalao. La silueta de ese pez no se parece al signo radiográfico. Entonces, ¿porqué se llama así? Algunos radiólogos han tomado radiografías de diferentes peces, como el atún (Thunnus maccoyii) y el salmón (Salmo salar): ambos tienen vértebras de forma bicóncava. De hecho, en una reciente navegación por el ciberespacio, me topé con un artículo que muestra diferentes lesiones vertebrales en el tiburón (Carcharhinus plumbeus, Odontaspis taurus). Cuando se enferman, las vértebras de los escualos pierden su forma bicóncava, mientras que las de los humanos adquieren la forma de las vértebras de los peces. ¿Metamorfosis o transmogrificación?
De animales más comunes, como la vaca, tenemos el corazón (cor bovinum) y su ojo (buftalmos), para no mencionar al ojo del buey, que para los poco entendidos es la manera de traducir bull’s eye


Publicado en: Panace@ Boletín de Medicina y Traducción. vol X no. 29, 2009.

miércoles, 14 de enero de 2009

Una mirada al cielo

Desde la que hoy conocemos como Polonia, Nicolás Copérnico (1473-1543), con base en sus observaciones y cálculos sobre la revolución de las esferas celestes (De revolutionibus orbium celestium) fue el primero en sugerir una propuesta heliocéntrica, donde el centro del universo era el Sol. Sin embargo, durante siglos predominó la visión geocéntrica: desde Ptolomeo (-165 a.C. a -85 a.C), y con posterior apoyo en pasajes bíblicos, se aseguraba que la Tierra estaba firmemente establecida y no se podía mover.

El 24 de agosto de 1609, Johannes Kepler publicó Astronomia Nova, en la que describe importantes leyes sobre el movimiento planetario en el sistema solar.

En enero de 2009 se cumplen 400 años desde que Gallileo Bonaiuti de’Gallilei (1564-1642) comenzó las observaciones del cielo que lo llevarían a publicar, en 1610, su obra Sidereus Nuncius(Mensajero Estelar), en la que describe, entre otras, su observación de los cráteres lunares y su descubrimiento de cuatro satélites que giran alrededor del planeta Júpiter, lunas a las que bautizó con nombres de la mitología griega: Io, Europa, Callisto y Ganimedes.

Galileo también describió con precisión las fases del planeta Venus, descubrió a Saturno y a Neptuno, e hizo observaciones de las manchas solares y de la Vía Láctea. Las teorías de Galileo contradecían la visión católica de que el planeta que había sido escogido para ser poblado por seres hechos a semejanza de su creador, era el centro del universo.

La Inquisición Romana vetó los textos heliocéntricos de Galileo, por considerarlos herejes. Sólo hasta un siglo después de su muerte, el Papa Benedicto XIV permitió su publicación.

Trescientos años después de la muerte de Galileo, el Papa Pío XII describe a Galileo como un «audaz hombre de ciencia», pero sin darle claro reconocimiento a la veracidad de su teoría celeste.

En 1990, el Cardenal Ratzinger, hoy Papa Benedicto XVI, expresó la opinión de que el veredicto de la Iglesia estaba más cerca de la racionalidad que el mismo Galileo, pues ella tuvo en cuenta las consecuencias éticas y sociales de las enseñanzas de Galileo.

En 1992, como resultado de un estudio del Concejo Pontífice de Cultura, el Papa Juan Pablo II finalmente concede que la Tierra no es estacionaria. Fueron necesarios tres siglos y medio para que la Iglesia aceptara aquellas palabras que la leyenda atribuye a Galileo, supuestamente pronunciadas para refirmar su entendimiento del universo, a pesar de haber sido torturado:

«…y sin embargo, se mueve…».

En conmemoración a los aportes de Galileo a la comprensión del universo, la UNESCO ha declarado al 2009 como Año Internacional de la Astronomía. A partir del 15 de enero, se divulgarán actividades a nivel mundial que pretenden difundir el conocimiento científico sobre el universo.

El 2 de mayo será declarado como el Día Internacional de la Astronomía. Un grupo de investigadores del Museo de Historia de la Ciencia de Florencia y del Observatorio Arcetri están fabricando una réplica del telescopio que construyó Galileo en 1610, como obsequio a su mentor, el Gran Duque de Toscana, Cósimo II. Se trata de dos lentes que serán montados sobre una estructura tubular de casi un metro de longitud, para producir cerca de 20 aumentos, con los que se pretende reproducir la visión del cielo que tuvo Galileo hace cuatro siglos.

Hoy sabemos que Galileo quedó ciego en 1638. Como proyecto paralelo a la reproducción de las imágenes vistas por Galileo, se está buscando autorización para obtener muestras del ADN de sus restos, que reposan en una tumba florentina, en la Basílica de la Santa Cruz. La idea es tratar de detectar algún marcador genético que pueda determinar la causa de la ceguera de este visionario o que permita conocer algo acerca de la fisiología de la mirada de Galileo.

En Bogotá, la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte ha querido vincularse a esta celebración mundial. A partir del 28 de enero de 2009, anunciará una serie de actividades que se desarrollarán, entre otros escenarios, en el Planetario Distrital .

Una buena oportunidad para darle una mirada[crítica] al cielo[nocturno].

viernes, 5 de septiembre de 2008

Las fascias perirrenales y el arte modeno, o la sorprendente relación entre Alma, Pintura, Escultura, Arquitectura, Música, Poesía y Psicoanálisis.

Como es bien sabido por cualquier radiólogo que se haya enfrentado al estudio escanográfico del retroperitoneo, cada espacio perirrenal está delimitado por dos fascias, una anterior y una posterior. Curiosamente, ambas fascias han sido nombradas de dos maneras: fascia de Gerota y fascia de Zuckerkandl. Las dos fascias delimitan tres espacios: el perirrenal, el pararrenal anterior y el pararrenal posterior. A cada lado, las fascias se unen para formar la fascia lateroconal. La revisión de la historia de la anatomía retroperitoneal nos revela que en esta región anatómica se produce, además de la confluencia de las fascias que la rodean, una verdadera conjunción de personajes del mundo médico y artístico.
Dimitrie Gerota fue el primer radiólogo de Rumania. Se desempeñó como profesor de anatomía topográfica y cirugía experimental en Bucarest. En 1895, Gerota documentó la presencia de una fascia perirrenal anterior, y reconoció la decripción previa de la fascia preirrenal posterior por Zuckerkandl. Gerota fue además profesor de la Academia de Arte de Bucarest. Uno de sus más conocidos alumnos fue Constantin Brâncusi, con quien talló en madera el estudio anatómico de los músculos, apropiadamente denominado «Ecorché», nombre francés para «Desollado».
Constantin Brâncusi es considerado uno de los padres del arte moderno. Entre 1898 y 1902, estudió en la Escuela Nacional de Bellas Artes de Bucarest, bajo la tutela de Dimitrie Gerota. En 1907, ingresó como practicante al estudio de Auguste Rodin. Abandonó el estudio del maestro escultor, al considerar que Rodin era «como un árbol en cuya sombra no crece el césped» Del seudoimpresionismo pasó a la tendencia cubista, con preferencia por valores arcaicos, como los manifestados en el arte de las tribus negras y maoríes. De Brancusi se reconoce su influencia sobre la escultura moderna. Una de sus obras escultóricas más importantes es un tríptico conformado por «La Mesa del Silencio» (Masa tacerii), «La Puerta del Beso» (Poarta sãrutului) y «La Columna Sin Fin» (Coloana fãrã sfârsit), obra considerada como reveladora de la herencia del arte folclórico rumano. Esta obra hace parte del Monumento de Târgu Jiu en honor a los héroes de la primera Guerra Mundial, instalado en un jardín público donde Brâncusi incorpora los cuatro elementos cósmicos (Agua, Tierra, Fuego y Aire) al incluir sus esculturas en el Paseo de los Héroes, que se extiende desde el río Jiu y termina en una columna que apunta al cielo, como símbolo de la elevación de las almas de los héroes, cuyo sacrificio final fue la defensa de Rumania.
El artista austríaco Emil Jakob Schindler fue considerado como un pintor del impresionismo. Al parecer, su único interés, incluso por encima de sus responsabilidades hacia su famila, fue su obra, donde se manifestaban los efectos de la luz del sol, las sombras, la neblina y la luz de la luna. Su hija Alma tenía sólo 13 años cuando él falleció. Según Sigmund Freud, la pérdida de la figura paterna la llevó a tener relaciones amorosas en las que, de manera casi incestuosa, buscaba un remplazo para su padre.
La madre de Alma fue Anna von Bergen, una cantante de operetas. Al morir Schindler, Anna se casó con Carl Moll, también pintor y alumno de Schindler, quien había sido su amante por muchos años.
Moris Szeps era el director del periódico vienés Neues Wiener Tagblatt y muy cercano consejero de Rodolfo, el príncipe de la corona. Hacia el final del imperio Austro-Húngaro, su hija Berta era una reconocida personalidad de la sociedad vienesa. Berta Szeps era escritora de columnas periodísticas y novelas, y tenía una profunda admiración por el arte moderno. Se casó con el famoso anatomista de la Escuela de Viena, Emil Zuckerkandl.
Zuckerkandl había sido alumno y asistente de Joseph Hyrtl. En 1883, Zuckerkandl describió la fascia perirrenal posterior, pero no reconoció la presencia de una fascia similar por delante de los riñones. Además de su descripción de la fascia perirrenal posterior, algunas de sus contribuciones a la anatomía humana incluyeron órganos y sistemas tan disímiles como el cerebro, los dientes, el oído, los vasos sanguíneos, la nariz y la cara.
En su casa, eran frecuentes las reuniones sociales con los más importantes representantes de las artes. A casa de Berta Szeps-Zuckerkandl también asistía su mejor amiga, la joven Alma Schindler, reconocida no sólo por ser una gran compositora, sino por su belleza física.
Entre los contertulios de Berta se encontraban Auguste Rodin, Gustav Klimt y Gustav Mahler, entre otros. Fue precisamente en casa de Emil Zuckerkandl donde Mahler, el compositor y Director de la Real Ópera, conoció a Alma, casi veinte años menor que él. Aunque Alma había tenido dos amores previos en el mundo artístico, el pintor Gustav Klimt y el compositor Alexander Zemlinski, para Mahler su encuentro fue un caso de amor a primera vista, que pocos meses después terminó en matrimonio. Alma se convirtió en la fuente de inspiración de Mahler.
Sin embargo, la personalidad dominante de Mahler significó para Alma que ella dejara de componer. Alma aceptó la prohibición impuesta por su esposo, y se convirtió en una sumisa madre y ama de casa, lo cual a su vez significó que dejara de frecuentar las agradables veladas organizadas por su amiga Berta. Alma dio a luz a Maria Anna, quien falleció a los 5 años, víctima de la fiebre escarlata y de la difteria. Su segunda hija fue Anna, quien logró llegar a ser una reconocida escultora.
Durante unas vacaciones en Tobelbad, Alma conoció al arquitecto Walter Gropius, con quien tuvo un tórrido romance. Mahler se enteró del romance de su esposa a través de una apasionada carta de amor que Gropius le escribió a Alma, pero que dirigió por error a ¡Gustav Mahler! Cuestionándose su propia virilidad, Mahler se sumió en una profunda depresión, tratada nada menos que por Sigmund Freud. En una consulta que no duró más de cuatro horas, para Freud fue muy clara la situación, según se reveló en su correspondencia con su alumna María Bonaparte: Alma amó a su padre y buscó en Mahler una figura paterna, y Mahler amaba a su madre y buscó en Alma una figura materna. Alma no pudo ocultar su disgusto cuando recibió la cuenta por el tratamiento de Freud a su marido, pues el renombrado psiquiatra no tuvo ningún reparo en enviar dicha cuenta cuando Mahler ya había muerto.
Gustav Mahler sufrió de epidosios repetidos de amigdalitis, relacionados con su fiebre reumática. Su médico personal, el Dr. Fränkel, de Viena, fue quien hizo el diagnóstico de la endocarditis bacteriana que finalmente le causó la muerte. Fränkel tuvo la iniciativa de consultar el caso de su paciente con quien fuera reconocido como el experto mundial en endocarditis bacteriana, el Dr. Emanuel Libman. Un cultivo de sangre confirmó la presencia de estreptococos atenuados, que hoy siguen siendo característicos de esa enfermedad. Hay algunos testimonios que sugieren que Mahler sufría de movimientos anormales, con alteraciones en la marcha. Su especial atención a los detalles de la puesta en escena de las obras que dirigió ha sido, para algunos, evidencia de un trastorno obsesivo-compulsivo. Esta combinación de síntomas, asociada a su valvulopatía mitral reumática ha sugerido el diagnóstico de Corea de Sydenham. Mahler falleció en la noche del 18 de mayo de 1911, dejando inconclusa su décima sinfonía. Con su muerte, terminó la era de los grandes maestros vieneses de la sinfonía, que se había iniciado un par de siglos atrás. Faltaban aún 17 años para que Alexander Fleming presentara su descubrimiento, la penicilina, con la cual se habría podido controlar la enfermedad de Mahler. Como dato curioso, luego de la muerte de su paciente, el Dr. Fränkel le propuso matrimonio a Alma. La viuda rechazó tajantemente la oferta.
Ya en estado de viudez, Alma conoció al pintor Oskar Kokoschka, con quien tuvo una tormentosa relación. Kokoschka se volvió obsesivo con Alma, quien sería su modelo para sus pinturas. Alma quedó embarazada de Oskar, pero tuvo un aborto del cual Kokoschka nunco pudo recuperarse. Kokoschka fue enviado a combatir en el frente ruso, y en 1915 recibió una herida de bayoneta, que no fue tan grave para él como la noticia de que su amada se había reconciliado y casado con su previo amante, Walter Gropius. En su obsesiva desesperación, encargó a un fabricante de muñecas en Múnich una réplica de Alma, famosa por tratarse de una muñeca de tamaño natural, la cual terminó decapitada cuando Kokoschka quiso acabar de una vez por todas con Alma, a quien al final consideró como la maldición de su vida.
Alma y Walter tuvieron una hija, Manon Gropius, quien heredó la legendaria belleza de su madre. Tristemente, Manon sufrió de parálisis infantil; luego de un año de sufrimiento, cuando apenas tenía 18 años, falleció. El compositor Alban Berg dedicó su concierto para violín a la memoria de Manon, a quien quiso como a una hija. Siendo parte de la élite cultural vienesa, entre sus amigos se encontraban Gustav Klimt, Alexander Zemlinsky y Alma Gropius. La vivacidad de la niña se expresa en el primer movimiento del concierto. El segundo movimiento tiene una sección disonante, con la que Berg trata de describir la enfermedad de su querida Manon. Al estilo de la novena sinfonía de Beethoven, Berg incorpora una sección coral basada en el Es ist genung! (¡Es suficiente!) de Johann Sebastian Bach, como recuerdo de la muerte de Manon. Luego de unas variaciones alrededor de la melodía coral, en las que involucra aspectos folclóricos, el concierto termina con un solo de violín que llega hasta su más alto registro, evocando de manera simbólica el ascenso de la niña al cielo. Alban Berg nunca pudo oír la interpreación de su concierto, pues cuando estaba elaborando su composición se enfermó gravemente, hasta el punto de que tuvo que terminarlo desde su lecho, en medio del dolor y la fiebre producido por un absceso paraespinal de origen incierto, pero atribuído al «envenenamiento» por la picadura de un insecto. El concierto para violín de Alban Berg se convirtió en su última obra, casi su propio réquiem. Fue precisamente Anna Mahler, la hija de Alma, quien tomó la máscara mortuoria de Alban Berg.
Cuando Manon tenía un año de edad, Alma conoció al poeta Franz Werfel, de quien resultó embarazada. Su hijo, Martin Carl Johannes, nació prematuro y sufrió de progeria, enfermedad que acabó con su vida a los diez meses de edad.
En sus últimos años de vida, la popularidad de Alma decreció. Sus detractores se encargaron de hacer especial énfasis en divulgar su alcoholismo y sus ideas antisemitas.
Alma murió en su apartamento en Nueva York, a los 85 años de edad.

Lecturas Recomendadas
Cardoso F, Lees AJ: Did Gustav Mahler have Sydenham’s corea? Mov Disord 2006; 21(3): 289 – 292.
Chesbrough RM, Burkhard TK, Martinez, AJ, Burks DD: Gerota versus Zuckerkandl: the renal fascia revisited. Radiology 1989; 173: 845-846.
Kramer J: Invitación a la Música. Javier Vergara Editor S.A. Buenos Aires, 1993.
Levy, D: Gustav Mahler and Emanuel Libman: bacterial endocarditis 1911. BMJ 1986; 293:1628-1631.
Montero R: Historias de Mujeres. Santillana Ediciones Generales, S.L. Suma de Letras S.L. Madrid, 2003.
www.alma-mahler.at/index.html. Consulta febrero 1, 2007.
www.ici.ro/romania/en/cultura/p_brancusi.html. Consulta enero 31, 2007.
www.whonamedit.com. Consulta enero 29, 2007.


Nota histórica publicada en Rev Colomb Radiolog 2007; 18(2): 2153-2155

Mensaje para gente guapa



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