sábado, 25 de mayo de 2013
Grafitero corrector
En italiano, graffiti es un sustantivo plural que hace referencia a los dibujos
que se encuentran en las paredes de las calles, que pueden tener un tinte de
protesta o de clandestinidad. En inglés, se ha adoptado directamente el término,
teniendo en cuenta que si se trata del singular, la forma correcta es graffito.
En español, en cambio, la
tendencia es a castellanizar los términos, para escribirlos con una grafía que reproduce
la pronunciación de los vocablos en otros idiomas. De ahí que a esos dibujos se les llame en
nuestro idioma grafitos, y que sean grafiteros quienes los elaboran, aunque sea
más común que se haga referencia a esos dibujos o escritos con el término
italiano, incluso ignorando las reglas para su uso adecuado. Por ejemplo, «Ayer
ví un «graffiti» que decía:», cuando lo correcto en ese caso sería usar la
forma singular, como sería correcto que, al hablar de esa forma de arte urbano,
se diga «Ayer ví unos «graffiti» que decían:»
Otros ejemplos de castellanización son el caso de
estrés por stress, baipás por bypass y tantas otras propuestas que se
van sumando a los vocablos «correctos» que recomiendan los expertos, como la
RAE (Real Academia Española) y la Fundéu (Fundación para el español urgente).
En algunos casos, parece no admitirse una opción castellanizada, y, en vez del hashtag de los tuiteros, se sugiere
«etiqueta», a la vez que se aceptan hachís y hámster, con sus respectivas
tildes, pero con hache aspirada, es decir, que contraviene su uso en español,
donde es muda.
El grafitero corrector hace referencia al
anómimo autor del comentario que sugiere a quien escribió en inglés en una
pared bogotana, que lo haga en español:
sábado, 18 de mayo de 2013
Saludo multilingüe
En un congreso médico reciente, organizado por la Sociedad
de Radiología Intervencionista norteamericana (SIR), el cartel de bienvenida
incluía saludos en diferentes idiomas, cuya escogencia, en algunos casos, me pareció curiosa, por decir lo menos.
Es obvio que un evento organizado por la Society of
Interventional Radiology, con sede en EE UU y que se llevó a cabo en la ciudad
de Nueva Órleans, pusiera el inglés Welcome en su aviso, teniendo en
cuenta que el idioma oficial del evento era el inglés y que los asistentes al
evento, aunque teníamos distintos orígenes, hablábamos todos ese idioma. Se
supone que existen unos 320 millones de hablantes nativos del inglés, aunque
ese idioma sea hablado por cerca de 400 millones en el mundo.
Tampoco sorprenden el Willkommen en alemán ni el francés Bienvenue,
aunque su número de hablantes se aproxime a los 98 y 80 millones,
respectivamente.
Unos 85 millones de hablantes del italiano en el mundo (y
otros que no lo hablamos) pudimos entender el saludo Benvenuto.
Bem- Vindo, en portugués, está respaldado por unos 170 millones
de hablantes, y también es comprendido por muchas personas que no hablan ese
idioma.
Hay unos 125 millones de hablantes del japonés en el mundo,
pero es probable que sólo los japoneses que asistieron comprendieran el saludo Irashaimasu.
Se estima que un millardo hablan chino, incluyendo sus
variantes más comunes como el mandarín, pero allí lo que resultó curioso es que
los organizadores hayan escogido un saludo cantonés, Foon–Ying.
Si solo hay como unos doce millones de hablantes del checo,
estoy seguro que sólo unos pocos asistentes al último congreso de la SIR entendieron
el Vitejte
del anuncio.
No tengo la estadística de los asistentes por países a ese
evento científico, pero no creo equivocarme al suponer que los pocos
finlandeses que leyeron Tervetuloa quedaron gratamente sorprendidos, sabiendo que son solo
unos cinco millones los que hablan ese idioma en el mundo.
Me imagino que entre los asistentes, quienes hablaran ruso, que en el mundo son unos 170 millones, o
los que conocen el hindi o el urdo de la india, más de 180 millones a nivel
mundial, o los representantes de los más de 175 millones de hablantes de diferentes formas del árabe,
se sintieron olvidados al no encontrar un saludo en su idioma en el cartel de bienvenida a la entrada del centro de convenciones Ernest N. Morial, a la vez que
había un Velkommen en noruego para cualquiera de los 4 millones de sus
hablantes que hubiesen podido asistir a la reunión científica de la SIR.
Una de las sesiones del congreso estaba específicamente
orientada a demostrar el interés de la SIR por la globalización, con la clara intención de crear o fortalecer vínculos con
especialistas de latinoamérica. En el mundo, el español es uno de los idiomas con más hablantes, con algunas estadísticas que sugieren que su número está por encima o por lo menos igual al de quienes hablan inglés.
Pero, ¿y el saludo en español, no solo para los que participamos en la sesión que ellos bautizaron SIR Global: Latin America?
Brilló por su ausencia…
English version:
Multilingual salute
In a recent medical meeting, organized by the
Society for Interventional Radiology (SIR), the greeting poster included
salutations in different languages, whose choice I thought was peculiar, to say
the least.
It appears obvious that an event organized by a
North American society, based on the US, and that took place in New Orleans,
had the English Welcome in its announcement, taking into account
that the official language of the event was English, and that the assistants,
even though we had different origins, all spoke that language.
Supposedly, there are about 320 million native
English speakers, even though that language is spoken by some 400 million
around the world.
The German Willkommen, or the French Bienvenue,
do not surprise either, even though the number of its speakers approximates 98
and 80 million, respectively. Some 85 million italian speakers in the world
(and many of those of us who don’t speak it) could understand the greeting Benvenuto.
Bem- Vindo, in
Portuguese, is backed by around 170 million inhabitants, and is also
comprehended by many persons that do not speak that language.
There are about 125 million Japanese speakers in
the world, but it is likely that only the Japanese attendants to the SIR meeting understood the Irashaimasu
greeting.
An estimate of a billion persons speak Chinese,
including its most common variants, such as
Mandarin; what seemed strange there was the organizers’ choice of a
Cantonese salute, Foon–Ying.
If there are only some twelve million Czech
speakers, I am quite sure that only very few SIR attendants understood the Vitejte
of the greeting poster at the Ernest N. Morial Convention Center.
I do not have the statistics of the attendants to that scientific meeting by country, but I believe I am not wrong if I assume
that the few Finnish that read Tervetuloa were amused, knowing
there are only around five million speakers of that language in the world.
I can imagine that among the assistants, those who
spoke Russian, that are about 170 million in the world, or those that know the Hindi
or the Urdu from India, more than 180 million globally, and the representatives
of the more than 175 million speakers of the different forms of Arabic, felt
forgotten when they found no greetings in their languages, while there was the
Norwegian Velkommen for any of the 4 million of its speakers that
could have attended the SIR meeting.
One of the sessions of the meeting was specifically
oriented to demonstrate the interest of the SIR in globalization, with the
clear intent of creating or reinforcing links with specialists in Latin
America. In the world, Spanish is one of the languages with more speakers, with
some statistics that suggest that its number is greater than or equal to those who speak
English.
But, how about the greeting in Spanish, not only
for those of us that participated in the SIR Global: Latin America session?
Nada. Nowhere to be seen...
jueves, 28 de febrero de 2013
«en relación a»
La expresión en relación a es un
solecismo, es decir, un error de sintaxis que viola las normas del idioma.
Es un
error de construcción y se ha constituído, entre varios de mis alumnos, en una muletilla que tiene visos de
insoportable:
Luego de describir de manera
más o menos detallada las
alteraciones en la alineación de un hueso y la presencia de fragmentos óseos, aparece la muletilla «los hallazgos están en relación a fractura», en vez de concluir que los hallazgos corresponden a una fractura. La
construcción correcta es «en relación con», que puede remplazarse por relacionados con, secundarios a, o simplemente por
(entre otros).
Su uso aplica en circunstancias diferentes, por ejemplo, al tratar de describir una alteración morfológica cuyo origen es incierto. Esto sucede a diario en un departamento de radiología, a donde llegan muchas solicitudes de exámenes sin información clínica. En un caso así, un hallazgo dado podría describirse como «podría estar relacionado con un traumatismo antiguo».
Además de demostrar ignorancia en el uso del idioma español,el solecismo en relación a pone en evidencia una profunda dificultad en la
expresión de las ideas.
Una vez que
la muletilla se impone, resulta harto difícil librarse de ella (como me consta cada vez que reviso informes que
contienen la expresión errónea en relación a), pues
supone un esfuerzo consciente por eliminar una mala costumbre, profundamente
arraigada entre quienes la usan.
En aras de una mayor claridad en los informes
y de la corrección lingüística, a mis alumnos les propongo olvidarse de en relación a.
La opción alterna es ser coherente con su uso, y aplicar el mismo estilo en el idioma cotidiano. Por ejemplo, si al salir a la calle vemos grandes nubarrones oscuros, en vez de decir «parece que va a llover», podríamos dictaminar «esas nubes están en relación a la posibilidad de lluvia».
miércoles, 12 de septiembre de 2012
Para ¿qué?
Hace menos de una semana terminó la decimocuarta versión de
las justas deportivas en las que compiten personas con diversas discapacidades
y obtienen logros que, aunque no superen los registros de los juegos olímpicos,
suponen un esfuerzo quizá mucho más heroico.
Con aparente interés académico, no faltaron las
recomendaciones lingüísticas en favor del término «paralímpico» y sus
variantes, para describir en forma correcta todo lo relacionado con este
evento.
Sin embargo, incluso desde versiones previas, como la de Barcelona,
en 1992, el académico Fernando Lázaro
Carreter, con su habitual puntería, había lanzado uno de sus dardos en contra
del uso del término de marras. En la recopilación de artículos sobre el buen uso de las palabras, de
Valentín García Yebra, quien a su vez cita a Lázaro Carreter, se explica cómo,
para formar una palabra compuesta a partir del formante griego pará, se pierde la letra a cuando se antepone a un vocablo que
comienza con vocal. Así, paratiroides
conserva la a, como lo hace la
tristemente célebre paramilitar.
En los casos de otós, de
oído, de donde se forma parótida, y ode (oda), de donde proviene parodia, se pierde la a, como lo dicta
la norma morfológica. Esta norma indica que el término correcto debe ser parolímpico, no paralímpico, como lo acuñaron, con clara discapacidad lingüística,
quienes participaron en el Acuerdo de Lausana, donde parece haber obtenido su
patente de corso el neologismo, con todo y su incorrección, gracias a que dicho
acuerdo tenía un claro tinte político, totalmente alejado de lo académico, por
lo menos en lo que se refiere al uso adecuado del idioma.
Aparentemente, y sin mayor fundamento, alguien sugirió que
el término inglés paralympic (y su equivalente francés paralympique), provenía de la unión de Paraplegic y Olympic,
afirmación absurda, teniendo en cuenta que son muchas más las discapacidades
que sufren quienes participan en estas competencias. García Yebra dice que en el
enciclopédico Oxford English Dictionary,
por lo menos en su edición de 1989, no aparece registrado paralympic. Sin embargo, y de manera sorprendente, aunque en años
anteriores la RAE y la agencia EFE se han pronunciado en favor de parolímpico, esas mismas entidades, y
otras más, como la fundación del español urgente (Fundéu), han dictaminado
ahora que el uso apropiado es el etimológicamente incorrecto, paralímpico. Curiosamente, la última
versión electrónica del Oxford también recoge paralympic.
Aunque el tema parezca trivial, creo que no lo es. Si bien
es cierto que el lenguaje evoluciona, no entiendo con esto que deba evolucionar
deformándose o adoptando incorrecciones obvias, basadas en el uso o en el
capricho de unos pocos. Otro tema es el de la transformación gráfica o
adaptación de palabras en otro idioma para poder usarlas en español «oficial».
En algunos casos sigo prefiriendo el uso de las itálicas que estas
adaptaciones, pero siempre prima mi escogencia de una traducción sobre una
transformación. Según la Fundéu, el avance de la vigésima tercera edición del
DRAE recogerá baipás, con plural baipases, como adaptación del término
en inglés bypass, y como alternativa
al uso de palabras ya existentes en español, como derivación, desvío, etc. Cosa similar sucede con la adaptación estent de la prótesis endovascular, que
en inglés es stent, y cuyo uso sugerido
espero que sea igual en plural. Lo que me parece más grave –y triste–, es que
los académicos caigan en la trampa lingüística y nos dejen a los aficionados a
las palabras con la sensación de que nuestra confianza en ellos ha sido
traicionada.
No me canso de repetir el ejemplo del nombre de la
especialidad que he escogido como forma de vida, a la que prefiero llamar
radiología, pero que cada vez más tiende a llamarse «imágenes diagnósticas»,
por calco, imitación o sumisión del inglés diagnostic
imaging.
Aunque la norma dicta que la manera correcta de combinar el
formante imago con el sufijo logía
es que se pierda la o para llegar a imaginología, ésta es mucho menos usada
que su contraparte «imagenología». Lo peor es que la forma morfológicamente
incorrecta termina con aval académico, al ser incluida en obras enciclopédicas
de referencia, como los más prestigiosos diccionarios, que son consultados para
resolver éstas y otras dudas.
Entonces, todo este rollo del para– y el paro–, ¿para
qué?
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