De lunas llenas, estaciones, canciones, colores y versos
Mayo de 2026
El próximo 31 de mayo, la luna estará en su apogeo, la distancia más alejada de la tierra en su órbita elíptica, unos 405500 km, en contraposición al perigeo, el punto más cercano entre estos cuerpos celestes, unos 363300 km. A simple vista, la diferencia en su tamaño entre estas dos posiciones es de un 14%, y en brillo de un 30%. Sería como comparar el tamaño de dos monedas, una de 25 centavos de dólar y una de 5 centavos. Sin embargo, es posible que la diferencia entre una superluna (la más cercana) y una microluna (la más lejana, como la del próximo domingo) no sea perceptible a simple vista, pues en el cielo nocturno solo vemos una a la vez, sobre un fondo oscuro, es decir, no hay un punto de referencia que realmente nos permita detectar que la luna está más pequeña o más grande de lo usual.
Para darse una idea del tamaño aparente del disco lunar, si estiramos un brazo, con el dedo meñique se puede cubrir completamente la imagen de la luna, aunque nuestro satélite tenga un diámetro de un 27% del diámetro de la Tierra, es decir unos 3475 km.
En las culturas del norte, es común darle nombres a la luna llena, fenómeno que ocurre casi cada mes del año. Estos nombres suelen provenir de las creencias de los nativos americanos, de las culturas anglosajonas medievales o de la tradición de las tribus celtas; algunas de estas denominaciones fueron importadas por los colonos ingleses. Así, en EE.UU., es bastante común que se sigan usando nombres para cada luna llena, según el mes en el que aparezca. Estos nombres no tienen mucho sentido en otras culturas, especialmente en las del hemisferio sur, donde las estaciones no coinciden con las septentrionales. En Japón, por ejemplo, la luna llena se llama Mangetsu. A la luna de la cosecha de agosto se le conoce como Jūgoya.
Las estaciones tienen una duración de tres meses cada una. La órbita de la luna alrededor de la tierra tarda 29.5 días en completarse, fenómeno llamado mes lunar, lo cual produce 12 lunas llenas al año. Sin embargo, debido a que el mes lunar es más corto que el mes solar, aproximadamente cada dos o tres años hay una luna llena adicional, es decir, 13 lunas llenas en un mismo año. Este hecho se consideraba
como algo desafortunado, especialmente por las personas encargadas de elaborar los calendarios, pues algunas festividades religiosas se organizaban alrededor de las fases lunares. Se ha sugerido que esa puede ser una razón para que el número 13 haya adquirido su reputación de mala fortuna.
En una estación hay usualmente tres lunas llenas, pero cuando hay cuatro, a la tercera luna llena de ese mes se le conoce, en inglés, como blue moon. Esta es la definición original de la blue moon, una luna llena estacional, precisamente porque tiene que ver con el desfase mencionado entre la duración del mes lunar y el solar en una estación dada. La expresión en inglés once in a blue moon, que traduce «más rara que una luna azul», no debería ser traducida literalmente al español, pues sería como decir en inglés stranger than a green dog, que sería la traducción literal de nuestra expresión «más raro que un perro verde», la cual no se entendería en ese idioma.
El fenómeno astronómico de la luna llena estacional adicional parece haber sido originalmente descrito en un artículo del extinto Maine Farmer’s Almanac de 1937, algo así como el popular Almanaque Pintoresco Bristol, creado en 1832 por Cyrenius Chapin Bristol.
Así, cuando hay 13 lunas llenas en un mismo año, habrá 11 meses con una luna llena cada uno y un mes con dos lunas llenas. En el mes en que esto último sucede, a la tercera luna llena de la estación correspondiente se le conoce como «luna azul», aunque no la llamemos así en español. En el mismo almanaque, se explicaba que, en un ciclo lunar de diecinueve años, hay siete lunas «azules».
En 1943, la revista especializada de astronomía Sky & Telescope, que llevaba unos dos años en circulación, tenía una columna de preguntas y respuestas, en la que Laurence J. LaFleur se refirió al artículo del Farmer’s Almanac, y comentó que ocasionalmente la luna parece llena 13 veces al año, pero nunca dijo que si la luna llena era la segunda de un mismo mes se debía llamar blue moon. LaFleur tampoco especificó la fecha para esa particular aparición lunar, que fue el 21 de agosto, la tercera luna llena del verano de 1937. La primera luna llena de una misma estación era llamada, por ejemplo, la luna temprana de verano, la segunda era la luna media de verano y la tercera se llamaba luna tardía de verano. Para conservar el nombre de «tardía» para la última luna llena de una misma estación, cuando había cuatro lunas llenas, a la tercera se le daba color (azul), es decir, blue moon.
En mayo de 1950, un astrónomo aficionado, llamado James Hugh Pruett, publicó un artículo en la revista Sky & Telescope en la que hizo su propia – y errónea – interpretación, según la cual la segunda luna llena en un mismo mes es la blue moon.
Esa interpretación, sustentada por escrito en una revista especializada, terminó siendo más conocida y aceptada por el público general que la versión original, la luna llena estacional adicional.
Blue Moon es el título de una canción de 1934, compuesta por Richard Rodgers y Lorenz Hart, llevada a su éxito comercial por cantantes de jazz como Billy Eckstine y Mel Tormé. Elvis Presley también hizo una reconocida versión, así como lo hicieron en su momento Ella Fitzgerald, Billie Holiday y Frank Sinatra, entre otros:
Blue Moon
Blue Moon
You saw me standing alone
Without a dream in my heart
Without a love of my own
Blue Moon
You knew just what I was there for
You heard me saying a prayer for
Someone I really could care for
And then there suddenly appeared before me
The only one my arms will hold
I heard somebody whisper please adore me
And when I looked to the Moon it turned to gold
Blue Moon
Now I'm no longer alone
Without a dream in my heart
Without a love of my own
And then there suddenly appeared before me
The only one my arms will ever hold
I heard somebody whisper please adore me
And when I looked the Moon had turned to gold
Blue Moon
Now I'm no longer alone
Without a dream in my heart
Without a love of my own
Blue Moon
Now I'm no longer alone
Without a dream in my heart
Without a love of my own
Para que en un mismo mes se presenten dos lunas llenas, la primera debe ocurrir en el primer o segundo día del mes, para que alcance a aparecer una segunda luna llena 29.5 días después. Por eso, no hay blue moon en febrero, simplemente no alcanzan los días para repetir luna llena. De hecho, puede pasar que en un mes cualquiera no haya luna llena, es decir, se presentan dos lunas nuevas en un mismo mes, fenómeno al que se le ha dado el nombre de black moon, como la canción y el álbum de 1992 del extinto grupo de rock Emerson, Lake & Palmer. Este fenómeno es de interés para los astrónomos, pues la ausencia de la luna en el cielo (luna nueva) favorece la exploración del cielo nocturno. Es tan común (o tan raro) el que haya dos lunas llenas en un mismo mes, como el hecho de que haya dos lunas nuevas en el mismo periodo. En español, no llamamos «luna negra» a la luna nueva…
Si bien es cierto que la luna puede adquirir un tono azulado, este es un fenómeno bien raro (once in a blue moon), que puede explicarse cuando hay una gran cantidad de partículas de un tamaño muy preciso en la atmósfera (un poco más de 900 nm, es decir, casi una micra), que producen difracción y filtran la luz roja, y hacen que la luna parezca un poco más azul. Esto puede suceder cuando se ha presentado una erupción volcánica masiva, como la del Krakatoa en 1883, o ante grandes incendios forestales, como los de Canadá de 1951.
A continuación, para los curiosos, los nombres que habitualmente se dan a las lunas llenas norteñas.
Enero: luna del lobo, por los aullidos de estos animales hambrientos en el invierno. Para algunas tribus norteamericanas, es la luna del Gran Espíritu. En el hemisferio sur, algunos la conocen como luna de los carnavales.
Febrero: luna de nieve, algunas tribus la llamaron luna del hambre, por la escasez de alimentos en esta estación. Por ser la época en la que nacen los oseznos, también puede ser la luna del oso. También se le conoce como luna del pez chupador.
Marzo: luna del gusano, por la emergencia de estos bichos en la primavera, pero también luna de savia, por el producto extraído de algunos árboles en esta época.
Abril: luna rosa o rosada, también luna del retoño, o luna de la semilla.
Mayo: luna de las flores, también luna de la liebre o de la leche.
Junio: luna de la fresa, por ser la temporada de la maduración de esta fruta. También se le conoce como luna del caballo o luna de la siembra. En el hemisferio sur, la luna llena de este mes puede llamarse luna de los picaflores.
Julio: luna del ciervo, por ser la época en la que crece la cornamenta de los machos, también luna del salmón, luna de la frambuesa o luna del heno.
Agosto: luna del esturión, luna del lince o luna de los rayos. Para el hemisferio sur, las lunas llenas de julio, agosto y septiembre pueden llamarse luna de los Andes o luna del puma.
Septiembre: luna de la cosecha o luna del maíz. Tiene que ver con el equinoccio, fenómeno astronómico en el cual el día y la noche tienen la misma duración. A veces, este fenómeno se presenta en octubre. En el hemisferio sur, la luna de la cosecha o de la vendimia es en marzo o abril.
Octubre: luna del cazador. Aproximadamente cada tres años, el equinoccio sucede en octubre. Se puede llamar entonces luna sanguínea, que no es lo mismo que el fenómeno conocido como luna de sangre, por el tono rojizo que puede verse durante algunos eclipses lunares. Este efecto se debe a que la atmósfera terrestre filtra la luz solar y dispersa las longitudes de onda más cortas (azul) y permite que las longitudes de onda más largas (rojo) se curven alrededor de la tierra y lleguen a la luna, que obtiene así un tono rojizo u ocre durante un eclipse lunar.
Noviembre: luna del castor o luna congelada. Cuando en el mismo año la luna de la cosecha ha sucedido en octubre, la de noviembre pasa a ser la luna del cazador, que en otros años es la de octubre. De la tradición celta, también puede llamarse luna de duelo. En el hemisferio sur, las lunas llenas de octubre, noviembre y diciembre también tienen distintos nombres, como luna de la langosta o luna de las
golondrinas.
Diciembre: luna fría.
Como dato curioso, en 2026 se presentará una blue moon mensual (segunda luna llena en un mismo mes) el día 31 de mayo. La siguiente luna llena de este tipo ocurrirá el 31 de diciembre de 2028. La siguiente seasonal blue moon (tercera luna llena en una misma estación) se podrá contemplar el 20 de mayo de 2027.
Termino esta disertación lunática con dos textos poéticos:
La luna blanca… y el frío
La luna blanca… y el frío…
y el dulce corazón mío
tan lejano… tan lejano…
¡tanto distante su mano!
La luna blanca, y el frío
y el dulce corazón mío
tan lejano…
Y vagas notas del piano…
Del bosque un aroma arcano…
Y el remurmurar del río…
Y el dulce corazón mío
tan lejano…!
León de Greiff (ca. 1919 – 1922)
La luna
La luna se puede tomar a cucharadas
o como una cápsula cada dos horas.
Es buena como hipnótico y sedante
y también alivia
a los que se han intoxicado de filosofía
Un pedazo de luna en el bolsillo
es mejor amuleto que la pata de conejo:
sirve para encontrar a quien se ama,
para ser rico sin que lo sepa nadie
y para alejar a los médicos y las clínicas.
Se puede dar de postre a los niños
cuando no se han dormido,
y unas gotas de luna en los ojos de los ancianos
ayudan a bien morir.
Pon una hoja tierna de la luna
debajo de tu almohada
y mirarás lo que quieras ver.
Lleva siempre un frasquito del aire de la luna
para cuando te ahogues,
y dale la llave de la luna
a los presos y a los desencantados.
Para los condenados a muerte
y para los condenados a vida
no hay mejor estimulante que la luna
en dosis precisas y controladas.
Jaime Sabines ca. 1973