En este último periodo anual (2025 - 2026), leímos los siguientes libros:
· Metafísica de los tubos, de Amélie Nothomb
· El nombre del padre, de Vanessa Springora
· Las gratitudes, de Delphine de Vigan
· Las horas, de Michael Cunningham
· Tinta y sangre, de Han Kang
· 1984 de George Orwell
· La llamada: un retrato, de Leila Guerriero
· El proyecto esposa, de Graeme Simsion
· El jardín del mundo, de Pablo Montoya
La metafísica de los tubos
Comenzamos este nuevo viaje literario con la novelista belga Amélie Nothomb, quien nos cuenta una historia que se desarrolla en japón, donde narra los primeros tres años de vida de una niña que existe como un tubo como opción de vida. Se trata de una niña intelectualmente superdotada que decide comportarse casi como un vegetal – un tubo digestivo o de plomería – y se niega a manifestar sus emociones durante sus primeros dos años de vida, etapa existencialista en la que se autoproclama como una deidad, quizá influida por la manera en que son tratados los niños en japón. La metáfora de los tubos también se aplica al trabajo de su padre, un diplomático, que ella llega a equiparar con el de un fontanero. Mientras el plomero debe garantizar que los fluidos circulen sin obstrucciones, el diplomático gestiona canales de comunicación para que las relaciones internacionales fluyan sin problema. Llega el momento en que ella descubre el sentido de la vida, cuando prueba una barra de chocolate belga blanco que le regala su abuela. El placer que siente es una especie de despertar hacia la curiosidad por los placeres mundanos. Con un sentido del humor negro y punzante, Nothomb construye un relato casi autobiográfico, pues la autora vivió su infancia en Osaka.
Ella describe la estoica cultura japonesa a través de detalles de la conveniencia de las relaciones humanas percibida por la niña, quien además descubre la muerte en un estanque que se encuentra en la casa donde vive con su familia, estanque lleno de unas carpas que a ella le repugnan, y donde hace un intento de suicidio. Una muy interesante reflexión filosófica acerca de la visión infantil de la vida, las relaciones familiares y el reconocimiento de la propia existencia.
El nombre del padre
La escritora francesa Vanessa Springora hace una investigación en la que explora algunos secretos familiares a raíz de la muerte de su padre. La autora ha tenido un gran éxito editorial luego de la publicación de un relato autobiográfico, acerca de una relación sentimental y abusiva entre ella como adolescente y un hombre mucho mayor que ella.
Mientras busca organizar las cosas de su padre recién fallecido, Springora encuentra una fotografía de su abuelo checo en la que se le ve usando un uniforme que está adornado con una esvástica. Se desencadena una investigación personal en busca de un posible pasado colaboracionista de su abuelo con el nazismo. En busca de la identidad de su familia, la investigación la lleva a descubrir el origen real de su apellido. Su abuelo era parte de una leyenda familiar que lo tenía como héroe refugiado de la guerra. En su pesquisa, mientras intenta seguir la pista a la transmisión de la violencia masculina en su familia, descubre secretos, mentiras y silencios que han moldeado un par de generaciones. En una intensa combinación de diario personal, bitácora de viaje, revisión de archivos históricos y ficción, Springora produce un libro contundente, que la ayuda a consolidar su linaje y a lidiar con el trauma que significa la revelación de ciertas verdades incómodas.
Las gratitudes
Conocedores de algunas obras de la escritora francesa Delphine de Vigan, nos adentramos en una novela sobre la vejez y lo que significa el miedo a la imposibilidad para agradecer a tiempo. Parece obvio que la autora conoció de cerca a una persona con grandes dificultades cognitivas, pues sus descripciones sobre las limitaciones en el habla y los efectos devastadores que puede tener la vejez son muy detalladas y realistas. Michka es una anciana que debe ser ingresada a una residencia para mayores, pues sufre de afasia, es decir, su capacidad para comunicarse comienza a deteriorase rápidamente, a medida que sus palabras «se apagan». Su círculo de apoyo está conformado por Marie, una vecina de hace años, y Jerôme, su logopeda. Antes de que desaparezca por completo su lenguaje, Michka quiere encontrar a la familia que la ayudó durante la Segunda Guerra Mundial, escondiéndola de los nazis; quiere agradecerles el haberla salvado. De Vigan muestra la crudeza del envejecimiento y la manera en la que la persona cambia al perder su capacidad de comunicación. En busca de saldar la deuda de gratitud con el matrimonio que la ayudó en su infancia, De Vigan intenta demostrar el poder del agradecimiento, a través de Michka y sus amigos. La desaparición de las palabras y la pérdida del lenguaje no impiden que el afecto sea preponderante. Entre las palabras que quedan y los silencios que crecen, la gratitud por la vida queda como motor para cerrar heridas.
Las horas
El escritor estadounidense Michael Cunningham fue galardonado con el premio Pulitzer por esta novela, en la cual entrelaza las vidas de tres mujeres de épocas distintas en un día que resulta crucial para cada una. Por una parte, está Virginia Woolf, la escritora, quien trabaja en los suburbios de Londres en su novela La señora Dalloway. Hacia 1923, Woolf ha decidido que su personaje ficticio no debe morir.
La segunda mujer se llama Laura Brown, un ama de casa embarazada que vive en los Los Ángeles, hacia 1949. Mientras lee la novela La señora Dalloway, comienza contemplar alguna forma de escapar de su agobiante rutina, ya sea mediante el suicidio o la huida de su propia vida.
La tercera mujer es Clarissa Brown, quien vive hacia finales del siglo XX en Nueva York. En el día escogido para la narración, ella está ultimando los detalles para una celebración en honor al premio literario recibido por su amigo poeta, (quien la apoda «señora D») y quien está en la fase terminal del SIDA. Cunningham imita el clásico de Woolf al reducir cada vida a un solo día, con el propósito de centrarse en los pensamientos de ellas, cada una encerrada en la trampa de la cotidianidad impuesta por la sociedad en que viven. Ellas buscan alguna salida, un escape frente al dolor de existir en un mundo en el que no sienten que haya libertad. En esta obra, la enfermedad, la soledad y la tristeza se entrelazan con la literatura para ahondar en el peso que diferentes personas pueden sentir ante el cuestionamiento de su propia vida. Con el entrecruzamiento de estas tres vidas, Cunningham logra un relato magistral de las tensiones entre la vida y la muerte.
Tinta y sangre
La escritora surcoreana Han Kang, ganadora del prenio Nobel de literatura del año 2024, presenta un intenso relato que narra el supuesto suicidio de la pintora Seo Inju. Su gran amiga, Lee Cheonghee, trata de revelar el misterio del accidente de tránsito en el que falleció su amiga de la infancia. Ha sido considerado como suicidio por un crítico de arte, quien publica un libro en donde afirma que la muerte fue autoinflingida. Sin embargo, Lee Cheonghee rechaza esa supuesta versión oficial y encuentra que el crítico se ha adueñado de la obra de su amiga artista, así como de su taller. Se trata de una narración del duelo, en el que describe un recorrido en busca de las huellas de la memoria y usa elementos como la necesidad de cuidar de unas aves, las mascotas de su amiga, a medida que avanza en la investigación de su muerte. Describe en detalle las sensaciones como el frío y el contacto de la nieve con la piel, así como los recuerdos de las matanzas que hacen parte de la historia de su país. Usa la analogía de la sangre como el dolor físico, la vida y la persistencia de las heridas; la tinta representa el arte, el vacío y la memoria. Con una minuciosa descripción de los detalles, la lectura de esta obra evoca el dolor físico y el dolor de la pérdida de una amistad entrañable.
1984
Nacido en Motihari, una provincia de la India británica, George Orwell, bautizado Eric Arthur Blair, presentó en 1949 una novela distópica de un futuro imaginario, en el que un régimen totalitario controla absolutamente todo, con una pérdida de la libertad individual y la manipulación de la verdad. El mundo está organizado en tres estados, Oceanía, Eurasia y Asia Oriental. Oceanía corresponde al escenario donde se desarrolla la trama de la novela. Su capital es Londres, está gobernado por el Partido, con una figura conocida como el Gran Hermano, que vigila y controla todo, hasta los pensamientos de las personas. El Gran Hermano es una figura casi divina, la única con la que se puede establecer alguna relación de amistad o de amor. Todos pueden adorar al Gran Hermano, quien ejerce el control a través de diferentes ministerios, como el de la Verdad, de donde se emiten los documentos históricos que son considerados infalibles. Allí trabaja el protagonista, Winston Smith. La vigilancia del Estado se hace con telepantallas, evaluadas por la Policía del Pensamiento, con alcance total a las actividades mentales y físicas de los pobladores de Oceanía, quienes carecen de libertad. Se promueve el doblepensar, una práctica incoherente según la cual dos ideas contradictorias pueden ser verdad al mismo tiempo.
Además del Ministerio de la Verdad, esté el Ministerio de la Paz, encargado de mantener la guerra y la atención de los ciudadanos en los asuntos externos; el Ministerio del Amor se encarga de la ley y el orden. Mantiene a raya a los rebeldes mediante la tortura y los lavados de cerebro. El racionamiento y las hambrunas están a cargo del Ministerio de la Abundancia. El Estado creó una neolengua, idioma simplificado que descarta palabras que expresan conceptos como la libertad, para eliminar el pensamiento crítico. En este mundo de restricciones y de represión, donde está prohibido el deseo sexual, Winston comienza a escribir un diario clandestino y se cruza con Julia en el trabajo, con el resultado de una relación prohibida entre los dos. Descubren una red de rebeldes que conforman una resistencia secreta con la que se involucran, para caer en la trampa y terminar arrestados en el Ministerio del Amor. Winston es llevado a la temida Habitación 101, donde es reeducado ideológicamente. Aunque supuestamente etá inspirada en el totalitarismo de personajes como Stalin, a pesar del tiempo transcurrido desde la publicación de la novela, y de los años que ya han pasado desde ese futuro ubicado en 1984, las descripciones de la dominación del Estado y de la pérdida de la libertad individual, así como el control masivo de la información, siguen siendo vigentes, lo cual no resulta sorprendente.
La llamada: un retrato
De la periodista argentina Leila Guerreiro, una narración publicada en 2024, en la que relata la vida de Silvia Labayru, una exmilitante de la organización Montoneros. Ella fue secuestrada por los militares y recluida en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) durante la dictadura argentina. El crudo relato trata de la traumática experiencia de tortura, exilio y revictimización de la protagonista. De una familia de militares, incluido su padre, Silvia estudiaba en el Colegio Nacional Buenos Aires, donde conoció a miembros de agrupaciones estudiantiles de izquierda, y terminó como aguerrida militante y activista. A sus veinte años, con cinco meses de embarazo, ella hacía parte del sector de Inteligencia del grupo armado de extracción peronista Montoneros; en diciembre de 1976, nueve meses después del golpe de Estado que dio inicio a la dictadura militar en Argentina, Labayru fue secuestrada y llevada al centro de detención clandestino que funcionaba en la ESMA, donde tuvo a su hija. A partir del parto, siguió detenida y fue violada repetidamente, obligada a trabajar para los militares, y sometida a una extraña sucesión de liberaciones y capturas. Su hija fue entregada a los abuelos; luego de un par de años, Silvia fue liberada y exiliada en España junto a su pequeña hija. Cuando ella pensaba que se había acabado su infierno personal, se encontró con el rechazo de los compatriotas exiliados de su país, de quienes recibió repudio, además de una constante sospecha: si había sobrevivido a la ESMA, era debido a que había traicionado a sus compañeros de militancia. Años después, hacia 2021, la periodista comenzó a entrevistar a Silvia, quien por ese entonces había entablado una demanda que desembocó en el primer juicio por crímenes de violencia sexual contra mujeres secuestradas durante la dictadura argentina. En una profunda investigación periodística, Guerreiro se reunió con los amigos y familiares de Silvia Labayru, su pareja y sus exparejas, sus compañeros de militancia y de cautiverio y sus hijos, hasta lograr un crudo retrato que permite reconstruir la historia de esta mujer y de cómo logró sobrevivir a su captura. En su narración, Leila Guerreiro explora un terreno difícil, traumático y lleno de espacios en blanco, ocupados por las fallas en la memoria de Silvia acerca de esta perturbadora experiencia.
El proyecto esposa
El neozelandés Graeme Simsion, radicado en Australia, con formación en ciencias y especialización en física, escribió en 2012 una novela llamada El proyecto Rosie, con la cual ganaría un prestigioso premio al mejor manuscrito inédito australiano. Esta novela, traducida como El proyecto esposa, sería la primera de una trilogía con los mismos personajes, originalmente El efecto Rosie y El resultado Rosie, tres éxitos de ventas a nivel internacional.
La primera novela de esta trilogía tiene como protagonista al profesor de genética Don Tillman, un hombre joven con dificultades para comprender las normas sociales y las emociones. Su personalidad encaja en el espectro autista, muy probablemente un síndrome de Asperger, aunque no es descrito explícitamente así. Este profesor encuentra un artículo científico que muestra que los hombres casados son más longevos y felices, por lo que concluye que él necesita una esposa. De allí surge un proyecto personal, que termina en un cuestionario de compatibilidad diseñado para que él mismo encuentre a una esposa que le ayudará a ser más feliz y a vivir más años. A través de un malentendido, un amigo le envía a Rosie, quien no encaja para nada en las características que él ha considerado necesarias para ser apta como su pareja permanente, pero con quien termina invloucrado en un proyecto de identificación genética del padre biológico de Rosie. Con humor, y con la voz de un narrador sensible y directo que atrapa al lector, Simsion describe las divertidas aventuras de este profesor de genética y de su círculo cercano, mientras el protagonista se enreda en la investigación y en una creciente relación personal que narra desde su perspectiva hiperracional, con el resultado de un relato divertido que muestra algunos matices del comportamiento humano.
El jardín del mundo
Terminamos este ciclo anual con un autor conocido y admirado en nuestro grupo, el colombiano Pablo Montoya. En esta novela, Montoya crea un personaje, José Diego Vargas, un artista neogranadino que hace un viaje a España para formarse como pintor, gracias a su interés en convertirse en autor de pinturas religiosas. En su viaje conoce la obra del pintor flamenco Jheronimus Bosch, El Bosco, especialmente su cuadro El jardín de las delicias, que le causa una duradera impresión y lo inspira para algunas de sus propias obras. Aunque esta obra de arte sirve de eje temático a lo largo del relato de Montoya, hay un segundo hilo conductor de la novela, una historia de amor entre este pintor ficticio de Tunja y Micaela, una cultivada joven española que él concoce mientras estudia en Madrid.
El mismo Montoya ha dicho «mi novela es más o menos una especie de canto al amor libertario en tiempos de gran represión religiosa». Con un detalle impresionante, el autor describe las tres partes del tríptico de Bosch, que muestra la condición del hombre frente al creador. Cuando el tríptico está cerrado, se observa el tercer día de la creación del mundo, la separación del cielo y la tierra y la aparición del paraíso terrenal. Cuando el tríptico está abierto, aparecen en el panel de la izquierda Adán y Eva en el paraíso. A través del pecado, el paisaje se funde con el del panel central, un mundo utópico de inocencia y amor. Aparecen nuevamente Adán y Eva, luego de su expulsión del paraíso original. El pecado de la lujuria es representado por incontables parejas desnudas, rodeadas por diversos animales que los vigilan. En las lagunas de este mundo hay unas construcciones fantásticas que pueden representar la fragilidad y lo efímero de las delicias que pueblan el jardín. A la derecha se encuentra el infierno, donde la tortura se hace con instrumentos musicales y donde abundan criaturas enigmáticas, surrealistas, creadas cuando faltaban siglos para que surgiera este movimiento artístico onírico, como una visión futurista de El Bosco sobre la manera de representar los pecados capitales mediante figuras imposibles.
Montoya crea una especie de mundos paralelos, en los que describe la vida del pintor flamenco y la del pintor neogranadino, y logra acercarlos, aunque temporalmente están separados por más de doscientos años.
Con gran detalle, Montoya describe olores, sueños, colores y diversas percepciones de las relaciones humanas y de su sexualidad. Entra en las mentes de los pintores flamenco y tunjano; involucra aspectos históricos y conceptos religiosos y filosóficos en un momento en el cual se desarrollaron batallas intelectuales entre personajes como Erasmo de Rotterdam y la Iglesia. Muestra la actitud discriminatoria e impositiva de algunos de los personajes más poderosos del momento, a la vez que presenta la tensión entre el dogma, la creatividad del arte, la culpa de la colonización y la libertad del amor. A lo largo de la novela, se nota la erudición del autor, quien evidentemente estudió el tema en forma exhaustiva, logrando entremezclar partes de la poco conocida biografía de Bosch, con su propia interpretación de lo que El Bosco pudo pensar y quiso decir con sus cuadros. Ambienta su relato con los detalles de obras contemporáneas a la del jardín de marras, y logra describir las obras de un pintor neogranadino que él mismo inventa, al cual ubica de manera verosímil en un periodo de transición entre la colonización americana y la intención de la independencia en las remotas tierras del imperio español.
Minucioso y poético, literalmente Montoya termina con unos versos que corresponden a la declaratoria de amor de parte de su querida Micaela, escritos con una gran distancia entre los amantes, la distancia que corresponde a la que hay entre dos continentes y la que es recordada luego de transcurrido el tiempo. Muchos años, tantos o más que los que transcurrieron desde que Montoya tuvo la idea inicial de escribir acerca de El jardín de las delicias y el momento en que concretó esta exquisita obra.